Resistencia del plástico en piezas de rotomoldeo: derribando ideas erróneas


Que si es de baja calidad, que si es poco estético, que contamina mucho, que tiene poca resistencia... Son abundantes las ideas preconcebidas sobre el plástico, un material poco apreciado a pesar de todas las ventajas que ofrece en muchos campos de la producción. Sin ir más lejos, en el rotomoldeo.

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Los polímeros destacan como una materia prima ideal por su versatilidad, durabilidad y facilidad de procesado. Además, presume de una característica muy apreciada en esta época de alta sensibilidad medioambiental: su capacidad para ser reciclado. Sí, el plástico puede (y debe) ser reciclado, por ello debemos diferenciar el uso que le damos al plástico, ya que no es el mismo ciclo de vida útil para plásticos de un solo uso que para piezas rotomoldeadas que pueden durar más de 20 años.

En muchos casos los plásticos son la mejor solución -cuando no la única- a la hora de fabricar ciertas piezas. Las razones son múltiples. Presentan unas excelentes propiedades estéticas a un coste muy reducido y, muy importante, correctamente gestionados pueden ser reutilizados muchas veces. Estas dos últimas son las principales razones por las que cada vez se adaptan más piezas de plástico a la tecnología del moldeo rotacional.

Pero, ¿cuál es el origen de la mala fama que arrastra este material? ¿Qué mitos aún persisten en torno al plástico?
No aguantan la intemperie: El de la escasa resistencia del plástico es una de las creencias más arraigadas en el imaginario popular. Sin embargo, está demostrado -y el rotomoldeo lo hace constantemente- que con una adecuada aplicación de aditivos los plásticos presentan una gran resistencia a la intemperie. Ya sea a la luz solar, la corrosión o a los cambios de temperatura. 

Esto permite que las piezas de plástico -incluso las más críticas y aquellas con un alto grado de exigencia- lleguen a durar hasta varias décadas en condiciones óptimas. El rotomoldeo está orientado a la fabricación de piezas de larga duración, que se consigue de varias formas. 

En primer lugar, ajustando los procesos para evitar la degradación del polímero. Y también aplicando antioxidantes y protectores frente a la luz ultravioleta. Por si fuera poco, las piezas cuentan con sus intrínsecas propiedades de flexibilidad, elasticidad y resistencia al impacto que evitan su deterioro o que cambien de forma al sufrir golpes o esfuerzos mecánicos.

Es un material tosco y poco estético: También falso. De hecho, el plástico permite conseguir una gran cantidad de acabados y texturas. Esta circunstancia, unida a la durabilidad, y al hecho de que no necesita tratamiento, hace que este material esté cada vez más presente en las gamas de productos premium.

Un claro ejemplo de ello son los contenedores de residuos urbanos

Los recipientes de rotomoldeo son la gama alta de estos dispositivos ya que no presentan corrosión, no sufren abolladuras, tienen menor desgaste y son más fáciles de limpiar. Permiten geometrías mucho más estéticas y atractivas para quedar integradas en los paisajes urbanos teniendo además mayor durabilidad.

Además, otro de los usos más comunes de la tecnología del rotomoldeo es la fabricación de mobiliario, tanto de interiores como de exteriores. Por ejemplo, para clientes como los hoteles y las terrazas de todo tipo de establecimiento hostelero y los muchos productos que requieren: mesas, taburetes, sofás, tumbonas, bancos, etc. La calidad que el plástico aporta con sus diferentes texturas y acabados, sumados a su enorme capacidad de personalización, hacen que estos productos sean cada vez más demandados. 

-Es más contaminante. El principal motivo por el que el plástico puede contaminar es la mala gestión de los residuos. Sobre todo aquellos polímeros de un solo uso con ciclos cortos de vida que además están formados por varias capas de diferentes plásticos. Lo cierto es que sustituir otros materiales más clásicos como el metal, el vidrio o la madera puede ayudar a reducir el impacto medioambiental con una menor huella de carbono durante el transporte y la logística, y evitando además la tala de árboles. Un correcto reciclaje del plástico en su fin de vida es posible. Y, realizado adecuadamente, convierte todo residuo en nuevos recursos, con lo que se origina una auténtica economía circular. 

En definitiva, el plástico presenta un amplio abanico de cualidades que le convierten en un material ideal para la multitud de sectores: versatilidad, resistencia, durabilidad, ligereza y bajos costes.

El Rotomoldeo: una tecnología cada vez más sostenible

Descubre la apuesta del rotomoldeo por los materiales reciclables para reducir el impacto medioambiental y cómo esta tecnología impulsa el reciclado y la reutilización de los plásticos.

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